Aunque no debería acostumbrarme a gastarme el dinerillo en el ciber-café, me ha entrado una cierta nostalgia al blog y me apetecía actualizar.
Hoy he vuelto al trabajo (No sin antes tomarme un café en uno de los Starbucks que rondan la zona).
Me cuesta un poco volver a adaptarme a la rutina de la clínica pero imagino que poco a poco iré pillando el hilo.
Y me resulta curioso que no hubieran cambiado en absoluto.
Estaban todos allí, me esperaron con los brazos abiertos.. (Salvo África, una de las auxiliares, que está de baja por maternidad.) Increíble.
Ha sido un día relativamente tranquilo. Sólo he trabajado por la mañana, porque me hicieron el favor de dejarme libre la tarde para que no se me hiciera muy pesada mi vuelta (Como veis, son un encanto), así que por la tarde me he quedado en casa con Kaiser.
Hmm.. Entonces pienso: ¿Debería deshacerme de todas las fotos de Miguel o eso sólo sería esconder de cierta manera el pasado?
Todas las fotos del noviazgo, de los numerosos viajes que hemos hecho juntos, las fotos de boda.. ¿Debería quemarlas, sacarlas de mi vida?
A veces, pienso que sería lo correcto.
Otras, que por mucho que quiera esconder mi antigua vida, todo ha ocurrido.
Como veis, ahora que las cosas están algo más calmadas me puedo permitir cierto lujo de pensar en preguntas de este tipo.
Y ahora que lo pienso, debería llamar a Oscar.. Llevo bastante tiempo sin citarme con él y quizás sería interesante comentarle alguna que otra cosilla.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario