Tres de Mayo

Hoy me desperté a eso de las cinco y media, y ya no pude recuperar el sueño.

Un día más que no consigo dormir más de cinco horas. Espero que sea sólo la temperatura, o tal vez la época, lo cierto es que no quisiera que me recetasen más pastillas.

Después de desayunar, ducharme y vestirme, cogí mi bicicleta y salí a la calle.
Todavía era temprano cuando llegué al centro, no había apenas gente e incluso las tiendas estaban cerradas aún.

Tuvieron que pasar un par de horas para que pudiera sentarme a tomarme un café en uno de los tantos Starbucks del centro.
Normalmente no tomo café, pero se me apetecía hoy. Me relaja sentarme en uno de los sillones del local, bebiendo café junto a un buen libro, por la mañana.

Relajante.. hasta que suena el teléfono.
¿Qué demonios querría ahora? ¿No le valían todas las evasivas que le he dado a lo largo de estos últimos meses?

Aunque fuera importante, cosa que realmente dudo, no lo habría cogido.
Quién sabe si quizás me llamó para recordarme que aún existe, como un maldito verdugo que va detrás de la persona que va a asesinar.

Hasta hace dos semanas, me ha estado mandando e-mails diariamente.
Llamando a todos mis teléfonos cada cuatro-cinco horas.
Incluso ha estado yendo a mi apartamento.

Y de nuevo, ha llamado hoy.

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